jueves, 14 de febrero de 2013
Pensar en flores, en iglesias que parecen castillos y paraguas enormes en la entrada, o sombrillas. Una glorieta que nunca me voy a acordar. Un puente que parecía enorme, y ahora es casi insignificante seguro. Besos abajo de un muérdago que seguramente nos daría amor eterno, y así fue. ¿Cuál es ese árbol? ¿Y ese? ¿Qué es esa máquina que pasan todo el tiempo? Y el gusto que tenía el agua que regaba el pasto verdísimo. Bebederos plateados, agua, cielo azul. ¿No querés salir a jugar?. Yo, corriendo por el cementerio
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